La leche y el queso curado no tienen la misma lactosa: cómo el tiempo la baja

A media mañana, un vaso de leche entera le entrega a tu cuerpo la lactosa, el azúcar propio de los lácteos, que el intestino descompone con la enzima lactasa.
Esa lactosa no desaparece sola: se va consumiendo con el tiempo, igual que el color se pierde en el agua de una olla. En el yogur, las bacterias ya empezaron a comérsela; en un queso curado durante meses, como el cheddar, casi no queda azúcar para fermentar porque el microbio se la terminó mucho antes de llegar a tu plato.
Un vaso de leche o un yogur natural llevan casi toda la lactosa intacta, una porción de queso cottage tiene bastante menos y un trozo de cheddar curado se acerca a cero. La próxima vez que armes una tabla de quesos, elegí el más curado para una digestión más liviana.
Lo que pesa cada lado
Leche entera y yogur natural.
Un vaso de 250 ml de leche entera aporta casi 5 gramos de lactosa sin fermentar.
Queso cheddar curado.
Meses de maduración dejan al cheddar curado con lactosa casi en cero.
Fuente: USDA FoodData Central.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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