Ajo y cebolla crudos o muy cocidos: por qué solo uno alimenta tus bacterias

Cuando pelas una cebolla para el guiso o machacas un diente de ajo, le das de comer a billones de bacterias de tu intestino: esa fibra, la inulina, ninguna enzima humana la puede cortar, así que llega entera al colon.
Ese viaje sin digerir es justamente lo que la hace valiosa: al llegar intacta se convierte en el alimento favorito de las bacterias buenas, que la fermentan y cuidan la pared del intestino. Es como dejarle la comida servida a un huésped que solo come eso.
La encuentras en el ajo y la cebolla crudos, en el puerro, el topinambur y la raíz de achicoria. Cocinarlos mucho la rompe, así que la próxima vez añade la cebolla cruda a la sopa ya fuera del fuego.
Lo que pesa cada lado
Ajo y cebolla muy cocidos.
Cocinarlos mucho rompe sus fructanos y las bacterias intestinales se quedan sin alimento.
Ajo y cebolla crudos.
Media taza de cebolla cruda (unos 60 g) aporta cerca de 2 gramos de fructanos intactos.
Fuente: Van Loo et al., 1995; estudios sobre fructanos en alimentos.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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