Hígado vacuno: qué aporta una porción

Muchos lo dejan en la vitrina de la carnicería y pasan de largo, porque se acuerdan del hígado seco y duro de la infancia. Pero el hígado vacuno, bien cocinado, es otra cosa: tierno, sabroso y listo en pocos minutos.
El secreto está en el tiempo. Piensa en un filete fino que entra a la sartén caliente con un chorrito de aceite: un par de minutos por lado y afuera. Si se pasa, se pone como suela; si sale justo, queda rosado por dentro y suave. Con cebolla dorada al lado, el olor llena toda la cocina.
Es ideal para un almuerzo rápido entre semana, cuando no hay tiempo para la olla grande. Mañana, pide en la carnicería unas tiras delgadas y pruébalo con cebolla y arroz blanco.
Qué aporta hígado vacuno
- de sartén bien caliente: se cocina rápido y queda tierno
- de cebolla dorada al lado: el acompañamiento de siempre
- de leche: muchas abuelas lo remojan antes de cocinarlo
- de corte fino: en tiras delgadas se hace en minutos
- de carnicería: se consigue fresco y se cocina el mismo día
Fuente: Salud con Todos, cocina tradicional.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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