La espinaca y la yema tienen luteína: por qué la grasa cambia lo que absorbes

Esa yema que muchos apartan para cuidarse trae luteína y zeaxantina, dos pigmentos amarillos que tu cuerpo no fabrica y solo recibe de lo que comes. La espinaca tiene muchísimo más, pero no todo lo que hay en el plato llega adentro.
Estos pigmentos se disuelven en grasa, no en agua, como esa mancha de aceite que el agua sola no quita. En la yema ya vienen mezclados con su propia grasa; en la espinaca están guardados dentro de la hoja y, sin algo de grasa al lado, buena parte se queda en el camino.
Una taza de espinaca tiene más de cien veces la luteína de una yema, así que no se trata de elegir una sola. Se trata de juntarlas: la próxima vez, saltea la espinaca con un chorrito de aceite o sírvela con un huevo entero.
Cara a cara
ESPINACA EN LATA
MUCHA LUTEÍNA, POCA GRASA
- 20.409 mcg de luteína por taza
- casi sin grasa propia
- la luteína está guardada dentro de la hoja
YEMA DE HUEVO
MENOS LUTEÍNA, MÁS FÁCIL DE ABSORBER
- unos 186 mcg de luteína por yema grande
- unos 4,5 g de grasa por yema
- la luteína viene disuelta en esa grasa
Fuente: USDA FoodData Central.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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