La manzana y el plátano tienen fructosa parecida: por qué la glucosa cambia cómo caen

La manzana de media tarde que a veces te deja la panza inflada, y el plátano que no, tienen una explicación: la fructosa, uno de los azúcares naturales de la fruta. Tu intestino la absorbe mejor cuando llega acompañada de glucosa, otro azúcar, en partes parecidas.
La glucosa funciona como una compañera de viaje: le abre el paso a la fructosa en la pared del intestino. Cuando la fructosa llega casi sola, una parte sigue de largo, y más abajo las bacterias la fermentan. De ahí los gases que algunas personas notan.
La manzana y el plátano traen fructosa parecida, pero el plátano trae el doble de glucosa, casi una por una. No es que una fruta sea mala: las dos son buenas. Si la manzana te cae pesada, prueba mañana a comerla junto con medio plátano.
Lo que muestra la imagen
- MANZANA CON CÁSCARA: 100 g: 5,9 fructosa y 2,4 glucosa
- PLÁTANO: 100 g: 4,9 fructosa y 5,0 glucosa
Fuente: USDA FoodData Central.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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