La pechuga de pollo, la niacina y el selenio: lo que dicen las cifras

La niacina es la vitamina del grupo B que tus células usan para transformar en energía lo que comes. Participa en las reacciones que ocurren dentro de la célula cuando el cuerpo descompone un alimento.
Pero cuando alguien habla de la pechuga de pollo, la nombra por una sola cosa: la proteína. El resto de lo que trae ese plato casi nunca se menciona, y son nutrientes que mucha gente sale a buscar en un frasco.
La niacina forma parte de dos moléculas que funcionan como transportadoras dentro de la célula: reciben y entregan pequeñas cargas en cada paso del proceso que libera energía. Sin ellas, esa cadena se detiene.
El selenio se incorpora a enzimas que protegen a las células del desgaste diario. El fósforo se suma al hueso y a cada membrana celular, y la vitamina B6 participa en el manejo de los aminoácidos.
Una porción de 100 gramos de pechuga cocida al horno, solo carne y sin piel, aporta 31 gramos de proteína, 14 miligramos de niacina, 28 microgramos de selenio, 228 miligramos de fósforo, 0,6 miligramos de vitamina B6 y 85 miligramos de colina.
Esa porción cubre la referencia diaria de niacina de la mujer adulta, que son 14 miligramos, y la mitad de la de selenio, 55 microgramos. La proteína es lo primero que se ve, no lo único que hay.
Mito o verdad
«La pechuga de pollo solo sirve por la proteína»
MITO
100 g de pechuga asada sin piel dan 31 g de proteína, 14 mg de niacina, 28 mcg de selenio y 228 mg de fósforo.
Fuente: USDA FoodData Central; NASEM, ingestas diarias de referencia.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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