El fósforo de las legumbres y los frutos secos: esto es lo que hace en tus células

A media tarde, cuando las piernas pesan y la cabeza pide una pausa, el fósforo sigue trabajando adentro de cada célula: ayuda a transformar lo que comes en la energía que te mueve.
No se habla tanto de él como del calcio o el hierro, pero está en casi todo el plato vegetal de todos los días. El fósforo viaja junto a las proteínas y las grasas de las semillas y las legumbres, listo para encenderse apenas tu cuerpo lo necesita.
Media taza de lentejas cocidas aporta casi el doble de fósforo que una onza de maní, y una porción de frijoles rojos se acerca a lo que da un puñado de marañón. La próxima vez que armes la ensalada, sumale un puñado de frutos secos: el plato gana sabor y también fósforo.
Lo que muestra la imagen
- LENTEJAS COCIDAS: 178 mg de fósforo en media taza
- MARAÑÓN: 139 mg de fósforo por onza
- FRIJOLES ROJOS: 125 mg de fósforo en media taza
- MANÍ: 100 mg de fósforo por onza
Fuente: NIH, Oficina de Suplementos Dietéticos.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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