El cubito de caldo y el casero no aportan el mismo sodio: esto es lo que cambia

Echas un cubito a la olla sin pensarlo, parte del gesto de cocinar, y trae más sodio del que imaginas. El sodio ayuda a tu cuerpo a mantener el equilibrio de agua entre las células, pero en exceso se acumula sin que el sabor te avise.
Cuando agregas sal a una sopa casera, se diluye en toda la olla, repartida en litros de agua. El cubito llega ya concentrado, como si llevaras la sal directo a la cuchara antes de que el agua la reparta. Por eso ese cubo pequeño pesa tanto en el día.
Cien gramos de caldo casero sin sal aportan apenas una pizca de sodio, mientras que el cubito concentrado se acerca a cubrir un tercio de lo que necesitas en el día, según el NIH. La próxima vez, prueba con medio cubito.
Cara a cara
CALDO CASERO
EL SODIO QUEDA CASI EN CERO
- ronda los 10 mg de sodio por 100 g
- una taza aporta apenas unos 24 mg
- cubre menos del 1% de la referencia diaria
CUBITO DE CALDO
EL SODIO SE CONCENTRA AL MÁXIMO
- ronda los 20,000 mg de sodio por 100 g
- un cubito aporta unos 800 mg
- cubre más de un tercio de la referencia diaria
Fuente: USDA FoodData Central.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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