La sandía y el refresco tienen agua: el potasio marca la diferencia

A las cuatro de la tarde el cansancio parece sed, y ahí entra el potasio: el mineral que tu cuerpo usa para empujar el agua hacia dentro de las células, no solo para que quede flotando en el estómago.
Por eso una sandía fría hidrata distinto que un refresco helado: la fruta trae su propio potasio, que ayuda a retener ese líquido, mientras el azúcar del refresco arrastra agua hacia el intestino y la saca casi tan rápido como entró.
Una taza de sandía es casi toda agua y trae potasio real; una lata de refresco tiene un porcentaje de agua parecido, pero nada de potasio y una buena carga de azúcar añadida. La próxima vez que el calor apriete, cambia la lata por un plato de fruta fresca.
Cara a cara
SANDÍA
EL POTASIO LLEGA CON EL AGUA
- una taza (152 g): 91% agua
- 170 mg de potasio por taza
- azúcar natural, sin añadidos
REFRESCO
EL AZÚCAR SE ABSORBE DE GOLPE
- una lata (355 ml): 90% agua
- 0 mg de potasio
- unos 39 g de azúcar añadida
Fuente: EFSA, ingesta de agua; USDA FoodData Central.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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