La vitamina D no depende del sol en invierno: esto la pone en tu plato

Hay días grises en los que no sale el sol, y tu cuerpo igual necesita vitamina D para que el calcio que comes llegue a tus huesos y no se quede esperando en el plato.
La vitamina D también ayuda a tu sistema inmunitario. No depende de la piel ni del reloj: unos pocos alimentos la traen directo a la mesa, lista para que el cuerpo la use sin esperar un rayo de sol.
Un filete de salmón cocido te da casi toda la vitamina D que necesitas en el día. Una lata pequeña de sardinas aporta más de una cuarta parte, una taza de leche fortificada ronda una quinta parte, y un huevo entero suma un poco más. La próxima vez que el cielo esté cubierto, llena el plato con estos cuatro.
Lo que muestra la imagen
- SALMÓN COCIDO: un filete (85 g): 14 mcg
- SARDINAS EN LATA: una lata pequeña: 4,1 mcg
- LECHE FORTIFICADA: 1 taza: 2,9 mcg
- HUEVO ENTERO: 1 huevo: 1,1 mcg
Fuente: NIH, Oficina de Suplementos Dietéticos.
Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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