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La tiamina casi no se almacena: por qué tu cuerpo la pide todos los días

La tiamina casi no se almacena: por qué tu cuerpo la pide todos los días

La tiamina, o vitamina B1, es la que convierte los hidratos de carbono de lo que comes en energía que tus células pueden usar: el pan, el arroz y las papas pasan por ella antes de servirte de algo.

Pero tu cuerpo casi no la almacena. Se disuelve en agua, circula por la sangre y lo que sobra se elimina, así que no queda una reserva grande a la que recurrir mañana.

Por eso la tiamina se repone todos los días, comida a comida, y no con un empujón de vez en cuando.

Además es sensible al calor y al agua. Parte se pierde al cocinar y al remojar, y también con el tostado: las semillas de girasol crudas aportan 0,4 mg en 30 gramos, mientras que las tostadas en seco quedan prácticamente en cero, según los datos del USDA.

En la mesa la cuenta es sencilla. Cien gramos de lomo de cerdo cocido aportan 0,5 mg de tiamina. Una taza de frijol negro cocido, 0,4 mg. Y 30 gramos de semillas de girasol crudas, otros 0,4 mg.

Esas tres porciones juntas suman 1,3 mg, por encima de los 1,2 mg diarios de referencia para un hombre adulto y de los 1,1 mg de una mujer adulta, según las Academias Nacionales de Ciencias.

Lo que muestra la imagen

Fuente: USDA FoodData Central; Academias Nacionales de Ciencias.

Información general con fines educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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